¿Son recomendables las cirugías plásticas en menores de 18 años?

Hay algunas justificadas, en tanto que otras son solo “caprichos estéticos”. El doctor Héctor Valdés entrega su visión en esta columna.

La respuesta es NO. Si bien la tendencia dice lo contrario y son cada día más frecuentes las cirugías plásticas en menores de edad en todas partes del mundo, lo aconsejable es aplazarlas y en lo posible, evitarlas. En primer lugar porque se está en la etapa de pleno desarrollo y el cuerpo puede sufrir grandes cambios; y segundo, y no por ello menos importante, porque la parte psicológica y emocional no es la más adecuada para este tipo de intervenciones. Sucede muchas veces que un paciente menor de edad, luego someterse a una cirugía plástica, se arrepiente porque no tiene la madurez apropiada para evaluar las consecuencias.

No obstante, es importante hacer la diferenciación entre una cirugía estética de una reconstructiva, donde puede existir una malformación o defecto grave. Esta última sí se recomienda en un menor de edad, ya que no solo está en juego el aspecto físico, sino también la salud mental y la autoestima. Es el caso, por ejemplo, de la asimetría mamaria, es decir, cuando un pecho es más grande o más pequeño en relación al otro. O bien, cuando ambos pechos son tan grandes que generan problemas a la columna. En el caso de los hombres, hablamos de ginecomastia o agrandamiento anómalo de una o ambas mamas. Otros casos son la otoplastía (orejas aladas), un defecto muy común y fácil de corregir; y la rinoplastia, que también es una intervención que se aconseja cuando existen problemas de tabique o la nariz es tan desproporcionada en relación al resto de la cara, que genera la burla y el bullying de los compañeros. También cuando existen cicatrices muy grandes o antiestéticas en lugares que están expuestos, es recomendable hacer algún tipo de intervención, ya que estas también pueden afectar la autoestima o la relación con sexo opuesto. Las cirugías que se deben postergar son las que yo llamo los “caprichos estéticos”.

Muchos adolescentes, sobre todo mujeres, acuden a la consulta siguiendo ciertos cánones de belleza, influenciadas por las redes sociales o el entorno, pensando que con una intervención van a conseguir el cuerpo perfecto, o la nariz, boca, abdomen, muslos, glúteos o pechos de una cantante o actriz de moda y de forma inmediata, tan solo con entrar y salir de pabellón. Cosa que en la práctica es irreal e imposible de lograr, ya que muchos cuerpos que se publicitan o venden como “perfectos” no son tales y no se pueden moldear o replicar. Todos los cuerpos son distintos y el cirujano debe trabajar sobre cada uno de ellos de forma particular para lograr el resultado más armónico y natural posible. Vivimos en una sociedad donde la inmediatez es lo más importante, donde nada puede esperar. Es más fácil pagar una operación que ir al gimnasio o hacer dieta. Un adolescente practicando ejercicio y alimentándose correctamente puede logra resultados espléndidos y sin la necesidad de someterse a una intervención.

El rol de los padres aquí es fundamental. Lo perfecto no existe y debemos enseñarles a nuestros hijos a quererse y aceptarse con sus cualidades y defectos. Trabajar la autoestima aquí es clave. Si bien en Chile no existen cifras oficiales respecto de cuántas cirugías estéticas se realizan anualmente en adolescentes, el aumento mamario y la liposucción son las cirugías más demandadas. Es tanto así, que desde hace algunos años, algunos incluso piden una cirugía plástica de regalo cuando cumplen 15 años o para su fiesta de graduación. Un dato que corrobora esto último, es que desde el 2000 hasta la fecha, el número de liposucciones en Chile ha crecido en cerca de 150% y un porcentaje importante de este incremento, se atribuye a la mayor demanda por este tipo de intervenciones en menores de edad.

Evaluar el aspecto psicológico, la madurez del paciente, cuáles son los motivos por los cuales quiere la cirugía y contar con la autorización de los padres, son los aspectos más importantes a considerar. Las falsas expectativas pueden llevar a la frustración. Todo a su tiempo.

Héctor Valdés, cirujano plástico (@Drhectorvaldes)
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